Para que necesitaría a alguien más
si yo mismo me digo no...
a la hora de ser quien debo ser
a la hora de ser quien no soy
Nunca hubo un común acuerdo. Simplemente, se me impide ser algo más... avanzar un solo paso, o retirarme de jugar. No hay regla alguna, no hay explicación... ni a la hora de levantarse, ni al momento de la pasión.
No creo necesitarte
no te buscaré ya jamás
si yo solo me niego siempre
incluso, a la hora de amar
Lo lamento, no hay opción, ni segunda oportunidad. Lo que viene ya pasó, es un deja vú, un giño nomás, del monstruo que llevo dentro, de lo que te libraste... Isolda de Laplace
Hay unas cuantas frases
que te quiero dedicar
a tí Psique querida
a tí púrpura de mar
No te necesito... no te voy a obligar.
jueves, 22 de noviembre de 2007
lunes, 10 de septiembre de 2007
Sueños
En la mañana me dí cuenta que no he soñado nada ultimamente. Hay tanto por hacer y tanta gente que presiona, que es difícil incluso para el subconciente, dejar de pensar en pendientes y tareas con fecha de entrega próxima a llegar.
Pero, a falta de sueños durante los ciclos R.E.M. uno puede echar mano a la imaginación diurna, y cambiar situaciones, como diría el celebre Mulp. Por ejemplo, el chofer de la micro que me lleva al trabajo, estaba fúrico y cansado; no se si era más su sueño que su enojo, pero sus ojos rojos parecían estallar. ¿Cómo se cambia una situación de esas? Muy fácil, tome usted un marcador para pizarrones blancos y dibujele una bonita escena en el parabrisas. Algo de pastito, algunos animales... mariposas y pajarillos en el cielo sin nubes y un sol radiante... Eso pensé, lástima que no traía a la mano marcadores, pero al parecer tomó algo de animos cuando lo acompañé mientras cantaba "Corazón Adolorido" de Alberto Pedraza.
Es cuestión de querer, y de no poder soñar en tiempo... nada más. Simplemente vea a su alrededor e imagine un final feliz, claro, que no requiera presupuesto federal, ni tramites burocráticos; algo de fantasía siempre es agradable, tanto para los demás, como para uno. Eso sí, hay que saber distinguir perfectamente donde acaba el cuento de hadas, y la calle en la que se se tiene que bajar(como en mi caso). Pues en el burgués empleo, no le creerán que ha llegado tarde por mejorarle el día a un homínido semejante.
Pero, a falta de sueños durante los ciclos R.E.M. uno puede echar mano a la imaginación diurna, y cambiar situaciones, como diría el celebre Mulp. Por ejemplo, el chofer de la micro que me lleva al trabajo, estaba fúrico y cansado; no se si era más su sueño que su enojo, pero sus ojos rojos parecían estallar. ¿Cómo se cambia una situación de esas? Muy fácil, tome usted un marcador para pizarrones blancos y dibujele una bonita escena en el parabrisas. Algo de pastito, algunos animales... mariposas y pajarillos en el cielo sin nubes y un sol radiante... Eso pensé, lástima que no traía a la mano marcadores, pero al parecer tomó algo de animos cuando lo acompañé mientras cantaba "Corazón Adolorido" de Alberto Pedraza.
Es cuestión de querer, y de no poder soñar en tiempo... nada más. Simplemente vea a su alrededor e imagine un final feliz, claro, que no requiera presupuesto federal, ni tramites burocráticos; algo de fantasía siempre es agradable, tanto para los demás, como para uno. Eso sí, hay que saber distinguir perfectamente donde acaba el cuento de hadas, y la calle en la que se se tiene que bajar(como en mi caso). Pues en el burgués empleo, no le creerán que ha llegado tarde por mejorarle el día a un homínido semejante.
lunes, 27 de agosto de 2007
Hoy son 20
Si, hoy son 20.
Matemáticamente hablando, un quinto de siglo, cuatro lustros, dos décadas, 240 meses, 7300 días, 175200 horas, un exprés doble como siempre por favor, y... ah! sea usted mi amiga.
No hay cuenta que acabe, los días siguen y sigo igual de viejo. Desde los 8 años planeaba mi vida a los 21, jamás a los 19 y mucho menos a los 20; estoy en una etapa intermedia, donde tengo algo de tiempo para lograr mis objetivos, pero nada de tiempo para planear los nuevos. Después de hoy, sigue sin haber un descanso para recostarme en el pasto, comer varitas de hierba dizque "de miel" y pensar: ¿Dónde dablos estaré a los 40?
Ha pasado el tiempo, y en el mundo poco se habla de mí. Cometí la osadía de poner mi nombre en el buscador, para ver que tanto hay en la red de mí. Al parecer el motor algorítmico de búsqueda no fué tan efectivo, o habrá que conformarse con la realidad... no hay nada ahí.
Matemáticamente hablando, un quinto de siglo, cuatro lustros, dos décadas, 240 meses, 7300 días, 175200 horas, un exprés doble como siempre por favor, y... ah! sea usted mi amiga.
No hay cuenta que acabe, los días siguen y sigo igual de viejo. Desde los 8 años planeaba mi vida a los 21, jamás a los 19 y mucho menos a los 20; estoy en una etapa intermedia, donde tengo algo de tiempo para lograr mis objetivos, pero nada de tiempo para planear los nuevos. Después de hoy, sigue sin haber un descanso para recostarme en el pasto, comer varitas de hierba dizque "de miel" y pensar: ¿Dónde dablos estaré a los 40?
Ha pasado el tiempo, y en el mundo poco se habla de mí. Cometí la osadía de poner mi nombre en el buscador, para ver que tanto hay en la red de mí. Al parecer el motor algorítmico de búsqueda no fué tan efectivo, o habrá que conformarse con la realidad... no hay nada ahí.
viernes, 24 de agosto de 2007
Necesitad
Ayer hacía falta; tanto y tantas cosas.
Desde las ganas de ser uno mismo, hasta la flojera de apartarse del sistema... anque solo fuera por ayer. Desde el pequeño detalle que se espera de los muertos, hasta el grán error que llegan a cometer los vivos. Desde un "quizá" que no signifique nada, hasta el silencio que cala hondo.
Faltaban gentes, lugares, sabores, risas y ridículos llantos de telenovela. Faltaba lo kitsch y sobraba lo indiferente.
No quería nada, solo todo; a nadie critiqué, solo me burlé de todo el que pude; quería un abrazo y una caricia, pero me despedí con prisa; quería pinturas y colores... y tan solo tomé mi pluma. Es tal vez parte de la ironía que siempre me rodea, o de la que me quiero apropiar; no tiene caso, ayer nadie notaba que en realidad los necesitaba cuando busqué estar solo.
Estoy tan harto de ser patético... pero a la vez me encanta ver la expresión de la gente, ante un bufón que se ríe del público que ha roto en llanto. Habría que decidir que careta usaremos en realidad, y a quién dejaremos tocar el raso de las mangas.
Desde las ganas de ser uno mismo, hasta la flojera de apartarse del sistema... anque solo fuera por ayer. Desde el pequeño detalle que se espera de los muertos, hasta el grán error que llegan a cometer los vivos. Desde un "quizá" que no signifique nada, hasta el silencio que cala hondo.
Faltaban gentes, lugares, sabores, risas y ridículos llantos de telenovela. Faltaba lo kitsch y sobraba lo indiferente.
No quería nada, solo todo; a nadie critiqué, solo me burlé de todo el que pude; quería un abrazo y una caricia, pero me despedí con prisa; quería pinturas y colores... y tan solo tomé mi pluma. Es tal vez parte de la ironía que siempre me rodea, o de la que me quiero apropiar; no tiene caso, ayer nadie notaba que en realidad los necesitaba cuando busqué estar solo.
Estoy tan harto de ser patético... pero a la vez me encanta ver la expresión de la gente, ante un bufón que se ríe del público que ha roto en llanto. Habría que decidir que careta usaremos en realidad, y a quién dejaremos tocar el raso de las mangas.
miércoles, 25 de julio de 2007
Momentos a la medida

Hoy no cesa de llover en la urbe, hay inundaciones, encharcamientos y peatones mojados(yo, uno de ellos) por los graciosos automovilistas; así mismo se hunden las casas, no hay agua en Ixtapalapa, el gas escacea por falta de pago y nadie está conforme.
Esto da cuenta de una cosa, hay un momento a la medida para cada quien.
Para el vagabundo enfrente del Oxxo, la mañana es cálida y le permite dormir la mona a gusto semi-desnudo; al transeute con prisa, el tránsito congestionado le da oportunidad para atravesar las calles en su carrera frenética hacia el checador que lo espera en la oficina. Y al cocinero chino la falta de gente lo anima para salir a la calle a fumar y platicar(en su corto y difícil dialecto) con el valet parking.
Es un presente definido por la pura casualidad, y cada uno le da el uso o desuso que se le venga en gana, sin penas ni preocupaciones; sin etiquetas ni prejuicios. El momento surcido de tiempos y estampado de gente en derredor da cavida a una sola cosa: a ser dueño y amo de la propia suerte.
El existencialismo es inherente al humano, y más al homínido social alojado en la grandeza de una "Capital en movimiento"; no hay mas esperanza que la formada por la propia mente. Y los mítines en el zócalo. Tal vez.
viernes, 15 de junio de 2007
Cuentos, raros, pero no chinos

Hubo no hace mucho, un hombre bestia.
Con cara de perro, orejas de conejo, ojos... bueno, sin ojos... mucho pelo y cuatro patas.
Destinado estaba: a espantar niños, a provocar que lo lincharan, a morir solo, a acicalarse 3 veces por mes, a dormir en el bosque y todas esas cosas que los hombres bestia nacen sabiendo hacer.
Pero, como la zona que le había sido asignada era terriblemente obscura(por que no teniendo ojos encajaba perfectamente) difícilmente podian verlo los niños, y aún peor, los papás de los niños, que se suponía debían correrlo e intentar matarlo. Esto complicaba mucho el trabajo del hombre bestia... y en sus reportes a la Oficina Central de Bestias y Espantos, nunca aparecían más de 2 o 3 niños con miedo.
Desesperado por sus bajos resultados y su bajo sueldo(les pagan por niño asustado) se dió a la tarea de buscar algo con que llamar la atención visual de los niños...
Intentó prender las luces mientras hacía su trabajo... pero los niños no hacían caso a sus gritos y maniobras, solo decían: -¡¡5 minutos más mamá!!-jalaban las sabanas sobre la cabeza y no se enteraban de la presencia de él. Luego, escuchó de las lamparas de excursión, esas que con solo torcerlas, se encendían; pero la fuerza del hombre bestia era demasiada... y el líquido se derramaba sobre la cama de los niños... y parecían orines fluorescentes, pero nada aterrador.
Poco le faltaba al hombre bestia para volverse loco(y morirse de hambre). Pero en una visita a la Oficina Central de Bestias y Espantos, su jefe le recomendó que pidiera ayuda a los fantasmas... bien sabido es que ellos trabajan en la mayor obscuridad, y aún así se hacen notar. Esto no le pareció mala idea a nuestro pobre bestia, y al salir le preguntó al primer sabanudo que encontró, ¿Cuál es el secreto?
(continuará)
jueves, 3 de mayo de 2007
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