Si, hoy son 20.
Matemáticamente hablando, un quinto de siglo, cuatro lustros, dos décadas, 240 meses, 7300 días, 175200 horas, un exprés doble como siempre por favor, y... ah! sea usted mi amiga.
No hay cuenta que acabe, los días siguen y sigo igual de viejo. Desde los 8 años planeaba mi vida a los 21, jamás a los 19 y mucho menos a los 20; estoy en una etapa intermedia, donde tengo algo de tiempo para lograr mis objetivos, pero nada de tiempo para planear los nuevos. Después de hoy, sigue sin haber un descanso para recostarme en el pasto, comer varitas de hierba dizque "de miel" y pensar: ¿Dónde dablos estaré a los 40?
Ha pasado el tiempo, y en el mundo poco se habla de mí. Cometí la osadía de poner mi nombre en el buscador, para ver que tanto hay en la red de mí. Al parecer el motor algorítmico de búsqueda no fué tan efectivo, o habrá que conformarse con la realidad... no hay nada ahí.
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1 comentario:
Si cuando tenía 8 años se regaló 21 años, su vigésimo cumpleaños ha planeado devorarse el año que le queda de la longevidad que de infante se proporcionó. Cuide ese año, que es en el que las estrellas lo visitarán si tan sólo creyera. El caso es que ahora agrega 20 años más para que la historia le guarde un pequeño lugar en su seno, bueno, si buscara una cadena perpetua tendría más que suficiente para también reparar los pendientes de sus prójimos... pero creame que si dejara de hacer cuentas y sólo viviera el sueño de su corazón, la eternidad se le ofrecería de golpe.
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